Se lesiona típicamente con movimientos de desaceleración brusca, cambios de dirección, aterrizajes con la rodilla en mala posición, o un golpe directo sobre una rodilla en apoyo.
Los deportes comunes para que esto suceda son el futbol, básquetbol, esquí o deportes de contacto; aunque también puede lesionarse por una mala pisada, resbalón o caída.
Deportes de pivote (cambios de dirección), saltos o desaceleración brusca.
Historial de lesión previa de LCA (propia o en la rodilla contraria).
Fatiga muscular y déficits de fuerza o control neuromuscular
Factores anatómicos individuales (alineación de la pierna, laxitud ligamentaria)
Superficie de juego y calzado inadecuados
Ser mujer, particularmente en deportes de salto y cambio de dirección, por diferencias biomecánicas y hormonales asociadas hasta 4 veces mayor riesgo.
El cuadro clásico incluye un "tronido" o un chasquido como "pop" en el momento de la lesión.
Después aparece de forma inmediata un dolor intenso (generalmente, no permite continuar con el juego o con la actividad que se estaba realizando.
Se presenta una inflamación rápida de la rodilla (en las primeras horas) y aparece una sensación de inestabilidad.
Es común que los pacientes sientan como si la rodilla "se fuera a doblar" o "se saliera de lugar".
Se realiza con la combinación de varias herramientas que un especialista debe valorar:
Historia clínica completa.
Examen físico detallado.
Maniobras específicas de estabilidad.
Radiografías que descarten fracturas.
Resonancia Magnética para detallar la lesión. (muchas lesiones del LCA se presentan en combinación de otros daños como meniscos o ligamentos colaterales).
La combinación de esta evaluación determinará un diagnóstico preciso.
El enfoque dependerá de la edad, nivel de actividad y expectativas del paciente.
En atletas jóvenes involucrados en deportes de agilidad y movimientos de pivote generalmente requieren cirugía para volver a practicar deporte de forma segura.
Las personas de menor actividad física puede, en algunos casos, retomar su vida cotidiana sin necesidad de cirugía, dependiendo del grado de lesión.
La cirguía se divide en dos caminos (según el grado de lesión):
Reconstrucción: cuando la lesión es grande y se retira el ligamento nativo para ser sustituído por uno nuevo; tomando injerto del mismo paciente, obtenido de diversos tendones que juegan el papel de donador (cuadriceps, isquiotibiales, hueso-tendón-hueso, peroneos; entre otros).
Reparación: consiste en mantener el mismo ligamento nativo, sin necesidad de sustituirlo, realizando intervenciones que regresen las inserciones y fibras a su posición anatómica. Este tratamiento puede lograrse solo en casos seleccionados cuidadosamente para obtener buenos resultados.
Una rotura del LCA es una lesión seria que compromete la estabilidad de la rodilla y pone en riesgo la habilidad de que el paciente pueda realizar actividades físicas, e incluso caminar.
Inicialmente, se presenta con dolor intenso y posteriormente puede desaparecer, sin embargo, la persistencia de la inestabilidad genera a mediano y largo plazo lesiones en el cartílago de la rodilla provocando un desgaste prematuro.
Dependiendo del grado de lesión y daños asociados, es importante diagnosticar oportunamente para establecer un manejo adecuado que proteja la integridad de la rodilla.