Artrosis Glenohumeral y Acromioclavicular (desgaste de hombro)
POR DR. HIRAM CALYMAYOR
Es el desgaste progresivo del cartílago articular del hombro. A diferencia de otras articulaciones donde la artrosis afecta una sola zona, el hombro está formado por diferentes articulaciones que pueden verse afectadas de forma independiente:
Articulación acromioclavicular (entre la clavícula y el acromion, una prominencia de la escápula).
Articulación glenohumeral (entre la cabeza del húmero y la cavidad de la escápula, la articulación principal del hombro).
Articulación escápulo torácica (en la parte de atrás de la espalda, aunque en esta zona no se presenta desgaste porque es un articualción únicamente de deslizamiento).
Las superficies óseas pierden su recubrimiento protector, el espacio articular se reduce y comienzan a formarse osteofitos (pequeños crecimientos óseos en los bordes de la articulación) como respuesta del cuerpo al desgaste.
Es importante saber que la artrosis acromioclavicular es considerablemente más frecuente que la glenohumeral (la articulación grande el hombro).
Aunque es menos común, suele generar un cuadro más limitante por tratarse de la articulación con mayor rango de movimiento del hombro.
Edad: su riesgo aumenta con los años por el uso, pero es mucho menos común que rodilla o cadera.
Lesiones del manguito rotador.
Fracturas de hombro previas.
Predisposición genética
Deportes de lanzamiento o levantamiento de peso
Antecedente de cirugía de hombro de cualquier tipo.
Es menos frecuente que la artrosis de articulaciones que soportan más peso, como cadera o rodilla. Entre las dos articulaciones del hombro, la acromioclavicular es la que se ve afectada con mayor frecuencia.
El patrón de dolor ayuda a distinguir cuál articulación está afectada:
Articulación glenohumeral, el dolor suele sentirse en la parte posterior o profunda del hombro, y puede irradiarse hacia la parte media del brazo.
Articulación acromioclavicular, el dolor se concentra en la parte superior del hombro y puede irradiarse hacia el cuello.
En ambos casos, conforme progresa la enfermedad, son comunes la rigidez y limitación de movimiento, además de crepitación o chasquidos al mover el hombro.
En etapas avanzadas, el dolor puede presentarse incluso en reposo y empeorar durante la noche.
Se realiza con la combinación de varias herramientas que un especialista debe valorar:
Historia clínica completa.
Rangos de movimiento del hombro
Radiografías que establezcan el grado de desgaste.
Resonancia Magnética para detectar lesiones asociadas que puedan haber provocado el desgaste.
La combinación de esta evaluación determinará un diagnóstico preciso.
En etapas iniciales, el manejo es conservador en ambas articulaciones: reposo relativo, antiinflamatorios, fisioterapia orientada a mantener movilidad y fuerza, y en muchos casos infiltraciones con corticoide cuando el dolor no responde a las medidas iniciales.
Cuando el tratamiento conservador ya no es suficiente, las opciones quirúrgicas difieren según la articulación afectada: en la artrosis acromioclavicular se suele realizar un procedimiento artroscópico mínimamente invasivo que reseca el extremo de la clavícula afectada, con buena recuperación; en la artrosis glenohumeral.
Las opciones van desde un desbridamiento artroscópico en casos leves a moderados, hasta el reemplazo articular de hombro en casos avanzados donde el desgaste y la limitación funcional son considerables.