Luxación del Hombro
POR DR. HIRAM CALYMAYOR
Es la pérdida completa de contacto entre las superficies óseas de la articulación del hombro: la cabeza del húmero se sale por completo de la cavidad glenoidea de la escápula. En ocasiones puede referirse como "dislocación" por el anglicismo "dislocation".
Cuando esta separación es parcial, se le llama subluxación. La luxación glenohumeral es, de hecho, la más frecuente de todas las luxaciones del cuerpo, representando aproximadamente el 50% del total.
El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo, gracias a que la cabeza del húmero encaja en una cavidad glenoidea relativamente pequeña y poco profunda.
Esa combinación le da libertad de movimiento excepcional, pero también la hace más vulnerable a que la cabeza humeral se salga de su sitio ante un movimiento forzado, un golpe directo, o una caída con el brazo en cierta posición.
La estabilidad de esta articulación depende principalmente de tejidos blandos (cápsula, ligamentos, el labrum (un anillo de cartílago que rodea la glenoides) y el manguito rotador) más que de un encaje óseo profundo.
Deportes de contacto: fútbol americano, rugby, esquí, artes marciales.
Edad joven, particularmente entre 18 y 35 años.
Ser hombre —aunque la laxitud articular en mujeres también puede aumentar el riesgo.
Hiperlaxitud ligamentaria (articulaciones naturalmente más flexibles de lo habitual).
Antecedente de una luxación previa.
Deformidades óseas de la cabeza humeral o la cavidad glenoidea.
Dolor de hombro
Suele ser difícil de localizar con precisión.
Típicamente empeora al levantar el brazo por arriba de la cabeza o al realizar movimientos de lanzamiento.
Sensación de "resalte" o chasquido mecánico durante el movimiento.
Sensación de inestabilidad o de que el hombro "se puede salir", incluso sin llegar a una luxación real.
Inicialmente se solicita un radiografía que evidencia que la cabeza del húmero está fuera de su lugar.
Después de recolocar la cabeza del húmero en su lugar (glenoides), una nueva radiografía es realziada para confirmar que esté en adecuada posición.
Resonancia Magnética para detectar lesiones secundarias a la luxación.
La combinación de esta evaluación determinará un diagnóstico preciso y enfocar el tratamiento.
AL MOMENTO DE LA LUXACIÓN:
Reducción de la luxación lo más pronto posible:
Recolocar la cabeza humeral en su posición.
Periodo corto de inmovilización que permita desinflamar los tejidos dañados.
Fisioterapia y Kinesioterapia:
Orientada a recuperar movilidad y fortalecer la musculatura estabilizadora del hombro
Cuando los episodios de luxación o subluxación se repiten, se habla de inestabilidad glenohumeral crónica o luxación recidivante.
Esto ocurre porque las estructuras que originalmente dan estabilidad al hombro (labrum y la cápsula articular) quedan dañadas tras el primer episodio y no logran cumplir su función de forma adecuada, facilitando que la cabeza humeral vuelva a desplazarse con movimientos cada vez menos forzados.
Existen dos tipos principales:
Inestabilidad traumática: resultado de una lesión aguda inicial e imediatamente después del accidente que la provoca.
Inestabilidad atraumática: se desarrolla de forma gradual por factores anatómicos o de laxitud articular, sin que exista necesariamente un evento traumático desencadenante.
Sensación de inestabilidad: Los pacientes suelen describir sensación de que el hombro "se sale" o "se va a salir" con ciertos movimientos, particularmente al levantar el brazo en ciertas posiciones.
Signo de aprehensión: el temor consciente a que ocurra un nuevo episodio.
El dolor, como tal, no es el síntoma principal.
Con episodios repetidos, aumenta también el riesgo de desarrollar artrosis de hombro a largo plazo, además de lesiones asociadas cada vez más complejas, como daño óseo en la glenoides o la cabeza humeral.
El tratamiento de la inestabilidad crónica suele requerir una cirugía, orientado a reparar o reconstruir las estructuras que dan estabilidad a la articulación.
Hoy en día, estas correciones se pueden raelziar con técnicas mínimamente invasivas como la reparación artroscópica del labrum, especialmente cuando el tratamiento conservador con fisioterapia ya no ha sido suficiente para evitar nuevos episodios.