La condromalacia es, específicamente, el hallazgo de que el cartílago debajo de la rótula está alterado, es decir, reblandecido.
Su consistencia y resistencia puede modificarse por factores como movimientos repetitivos, desgaste, roce constante, sobreuso o falta de algunos nutrientes que mantengan un ambiente saludable para tener un cartílago fuerte.
Actividades con flexión repetida de rodilla: correr, saltar, ciclismo, sentadillas.
Ser mujer, por diferencias anatómicas, hormonales y neuromusculares.
Adolescentes y adultos jóvenes.
Debilidad del músculo cuádriceps o desequilibrio muscular alrededor de la rodilla.
Mala alineación de la rótula respecto al fémur.
Pronación excesiva del pie.
Alteraciones en la alineación de cadera-rodilla-pie.
Cambios repentinos en el volumen o intensidad de entrenamiento.
Es una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla, particularmente en mujeres jóvenes y en deportistas, aunque no es exclusiva de corredores. También es común en ciclistas, practicantes de senderismo, deportes con salto repetitivo y bailarinas.
Dolor en la parte frontal de la rodilla, alrededor o detrás de la rótula.
Suele empeorar al subir o bajar escaleras, después de estar sentado por periodos prolongados con la rodilla flexionada, o al ponerse en cuclillas.
Sensación de crujido o roce al mover la rodilla.
Hinchazón leve en algunos casos.
El diagnóstico es principalmente clínico, evaluando:
Patrón de dolor.
Historial de actividades.
Alineación de la rótula.
Fuerza y el equilibrio muscular.
Perímetro del cuadriceps.
En la mayoría de los casos no se requieren estudios de imagen para confirmar el diagnóstico, aunque en ciertos casos pueden solicitarse para evaluar con más detalle el estado del cartílago o descartar otras lesiones asociadas.
Si no hay alteraciones estrucutrales que lo provoquen, el tratamiento es, en la gran mayoría de los casos, conservador:
Suplementación con condroprotectores (nutrientes enfocados en proteger el cartílago)
Fortalecimiento específico del cuádriceps.
Ajuste temporal y protección de la actividad que provoca el dolor.
Control de la inflamación en fases agudas.
Identificar correctamente la causa detrás del dolor es lo que permite definir un plan de tratamiento efectivo.