Lesiones del Labrum Glenoideo
POR DR. HIRAM CALYMAYOR
El labrum (o rodete glenoideo) es un anillo de cartílago fibroso que rodea la cavidad glenoidea del hombro, profundizándola para dar mayor estabilidad a la articulación.
Una lesión del labrum ocurre cuando este anillo se desgasta o se desgarra, y puede presentarse en distintas zonas —anterior, posterior o superior.
La lesión SLAP es específicamente un desgarro en la parte superior del labrum, justo en la zona donde se inserta el tendón de la porción larga del bíceps, lo cual explica por qué frecuentemente ambas estructuras se ven comprometidas juntas.
Además de profundizar la cavidad glenoidea, el labrum cumple un papel clave como punto de anclaje de ligamentos y de la cápsula articular, contribuyendo a mantener la cabeza del húmero centrada mediante una especie de presión negativa dentro de la articulación.
Cuando el labrum se lesiona, el hombro pierde parte de esta estabilidad pasiva, lo que puede generar tanto dolor mecánico como sensación de inestabilidad, dependiendo de qué tan comprometida quede la función de las estructuras que dependen de él.
Es importante saber que un desgarro del labrum rara vez ocurre de forma aislada: en la mayoría de los casos se acompaña de otra lesión del hombro, con mayor frecuencia del tendón del bíceps o del manguito rotador.
Deportes de lanzamiento por encima de la cabeza: béisbol, voleibol, natación, tenis.
Movimientos repetitivos de elevación del brazo en el trabajo o el deporte.
Antecedente de luxación de hombro.
Caídas con el brazo extendido o levantamiento brusco de peso.
Edad: cambios degenerativos del labrum pueden presentarse incluso sin síntomas conforme se envejece
Dolor intenso en el momento del episodio.
Deformidad visible del hombro.
Incapacidad para mover el brazo con normalidad.
Hormigueo, adormecimiento o sensación de frialdad en el brazo.
El tratamiento debe ser inmediato para evitar el compromiso de nervios o vasos sanguíneos cercanos al hombro.
Se realiza con la combinación de varias herramientas que un especialista debe valorar:
Historia clínica completa y antecedentes.
Examen físico detallado.
Maniobras y pruebas específicas.
Radiografías que descarten otras lesiones.
Resonancia Magnética para detallar la lesión.
El diagnóstico puede ser complejo, ya que los síntomas de una lesión labral frecuentemente se confunden con otros problemas de hombro, como lesiones del manguito rotador o tendinitis del bíceps
La combinación de esta evaluación determinará un diagnóstico preciso.
MANEJO INICIAL = CONSERVADOR
Reposo relativo.
Control del dolor en fase aguda.
Fisioterapia orientada a fortalecer el manguito rotador y los estabilizadores de la escápula.
Compensar la función del labrum con estos músculos puede ser suficiente para recuperar función en muchos casos.
INESTABILIDAD CRÓNICA - PERSISTENTE O CON DAÑOS ESTRUCTURALES GRANDES
Reparación artroscópica (cirugía de mínima invasión).
Consiste en reanclar el labrum a su zona natural de inserción en la glenoides.
Si el tendón del bíceps también está comprometido, puede requerirse un procedimiento adicional (tenodesis)