DOLOR LATERAL DE CADERA (BURSITIS TROCANTÉRICA)
POR DR. HIRAM CALYMAYOR
La función de la bursa es permitir que los tendones y músculos glúteo mayor y tensor de la fascia lata se deslicen suavemente sobre el hueso durante el movimiento de la cadera.
Cuando esta zona se somete a fricción repetida, presión prolongada o sobrecarga, la bursa se irrita e inflama, y el tejido circundante se vuelve sensible y doloroso.
Mujeres de mediana edad (riesgo incrementado).
Actividades repetitivas o presión prolongada sobre la cadera (correr, subir escaleras, ciclismo).
Sobrepeso u obesidad.
Diferencia en la longitud de las piernas.
Cirugía previa de cadera o columna.
Debilidad de la musculatura de cadera.
Enfermedades asociadas: artritis reumatoide, tiroides o diabetes.
Es una causa frecuente de dolor lateral de cadera en la población general, y aunque puede presentarse en cualquier persona, es notablemente más común en mujeres de mediana edad y personas mayores.
Dolor en la parte externa de la cadera.
En fases iniciales suele ser punzante y agudo, con el tiempo puede volverse más difuso
Se extiende hacia el muslo o el glúteo.
Es típico que empeore al caminar distancias largas, subir o bajar escaleras, levantarse después de estar sentado por tiempo prolongado, o al dormir recostado sobre ese lado.
El diagnóstico es principalmente clínico, evaluando:
Patrón de dolor.
Ubicación dolorosa puntual en zona de trocánter.
Historial de actividades.
Descartar otras condiciones.
En la mayoría de los casos no se requieren estudios de imagen para confirmar el diagnóstico, aunque en ciertos casos puede solicitarse un ultrasonido o resonancia magnética para evaluar con más detalle los tendones, la presencia de líquido inflamatorio y descartar otras lesiones asociadas.
La mayoría de los casos responde bien a tratamiento conservador:
Reposo relativo de la actividad que provoca el dolor (para posterior reincorporación).
Manejo del dolor e inflamación.
Fisioterapia orientada a fortalecer y dar flexibilidad a la musculatura de cadera.
INFILTRACIÓN: en casos que no mejoran con estas medidas, puede considerarse una infiltración con un corticosteroide y anestesia local en la bursa afectada.
Para que el cuadro no se vuelva recurrente, es clave identificar y corregir los factores que lo están provocando.